Una de las cosas que el pueblo de Israel pasó por alto fue el hecho de que cuando se quejaron contra Moisés, estaban, en realidad, quejándose de Dios. Lo más seguro es que ninguno lo admitiría. Se se les pregunta, lo negarían totalmente, y también nosotros. Después de todo, Adán falló tomar responsabilidad en el jardín del Eden. Cuando Dios le preguntó a Adán por qué había desobedecido, Adán comenzó a culpar a la mujer que Dios le había dado. Lo mejor que podemos hacer – especialmente si Dios nos ha agarrado quejándonos – es aceptar nuestra responsabilidad.. Muchos de nuestros padres dirían, “Cuando te hable, párate como un hombre”. Es un buen consejo para una generación que parece estar decidida a crear excusas para actos de violencia y enojo. Admítele a Dios donde tomastes una vuelta equivocada. Luego ora que El te guíe de regreso a un lugar seguro – un lugar donde puedas prosperar y crecer en cada área de tu vida. Por años, los Israelitas se quejaban acerca de su esclavitud Egipcia. Finalmente, Dios comenzó a moverlos y liberarlos. Sin embargo, tan pronto como las aguas del Mar Rojo se calmaron detrá de ello, comenzaron a quejarse de nuevo. Primero, necesitaban agua para tomar. Después era un deseo por carne. Cuando llegaron a Mara, encontraron un estangque de agua, pero estaba amargo, y pensamientos de reemplazar a Moisés llenaron sus mentes. ¿No es un poco extraño que después de ser testigos de la liberación ponderosa de Dios, fallarían en creer que El tenía la abilidad para proveer todo cuanto necesitaban? No obstante, en vez de clamar a Dios, amenazaron a Moisés. La próxima vez que la vida se vuelva difícil y parezca áspera, rehusa enojarte con tu conyuge, hijos o hasta con tu jefe de trabajo. Dios tiene tu misma vida en Sus manos y conoce tus necesidades. Haga su petición conocida a Dios, El proveerá agua dulce – lo suficiente para refrescarte y renovarte..